Perciben que Evo se radicaliza a medida que su imagen se erosiona

Después de que sus dichos sobre la reconciliación nacional generaran revuelo, analistas y políticos identifican que Evo Morales, presidente del Movimiento Al Socialismo (MAS), radicaliza su discurso.  Agregan que el exmandatario proyecta una figura autoritaria luego de que su imagen de líder valiente y defensor de la madre tierra se fuera erosionando. En cambio, desde el partido azul se justifica las palabras del exmandatario.      

El domingo, en Radio Kawsachun Coca, el exmandatario  afirmó: “No va a haber reconciliación con fascistas y racistas, salvo que entendieran que nuestra ideología y nuestro programa está bien para Bolivia”. Sus palabras fueron blanco de críticas de diferentes actores,  quienes lo calificaron como “autoritario”.

Morales expresó su posición dos días después de que   monseñor Percy Galván, arzobispo de la Arquidiócesis de La Paz, reflexionara sobre la situación política del país. “Ayer se perseguían a unos, ahora persiguen a otros y pasado serán otros. (…) ¿Qué estamos dejando para nuestros hijos? ¿Este ejemplo de venganza, revancha?”, dijo el religioso.

Ayer, Página Siete difundió  la encuesta de Cultura Interactiva, en la que el 79,8% de los consultados señalaron que el expresidente Morales no debe volver a ser candidato en 2025 y el  58,1% consideró  que la salida de Morales del poder fue debido a su renuncia y no a un supuesto  “golpe de Estado”.

El desgaste de la figura de Morales se hizo evidente en el proceso de las elecciones subnacionales, donde las bases del MAS enfatizaron el rechazo a su entorno de exautoridades y posicionaron su pedido de “renovación”, que incluso se expresó en un controvertido silletazo y ultimátums al jefe del partido azul. Un mes antes de que el MAS gane las elecciones nacionales en octubre de 2020, David Choquehuanca, hoy vicepresidente del país, señaló que las bases rechazaban el regreso del entorno de  Morales al gobierno.

Posteriormente, en  junio, desde la militancia del MAS surgió la llamada “generación Choquehuanca” en Santa Cruz, que reúne a quienes piden renovación y respeto  las decisiones orgánicas, aunque no cuestionan el liderazgo de  Morales. 

Mientras que en el occidente, integrantes de organizaciones sociales, como las Bartolinas y las mujeres Interculturales, también se pronunciaron en favor de alejar al entorno de Morales.

Contrariamente a la línea radical de Morales, en el MAS hay una tendencia  autocrítica y reconciliadora, aunque mantiene  un bajo perfil. Entre ellos el más visible es el senador Félix Ajpi, que a tiempo de rechazar las declaraciones del exministro Juan Ramón Quintana, cuando éste arremetió contra la Policía y comparó al gobierno de Luis Arce con la dictadura de Luis García Meza, remarcó en la necesidad de la reconciliación.

“Si no reconciliamos al país,  vamos a seguir confrontados y eso va a perjudicar el desarrollo económico y la confrontación a la pandemia, en muchas cosas va a dificultar la confrontación. Mi persona no es confrontador”, expresó el 25 de junio.

La posición radical de Morales también se expresó en los anuncios de mayor disciplina en su partido,  rumbo a su congreso orgánico del 4 de agosto, su declaración de la semana pasada de que se formarán  “nuevos cuadros antiimperialistas”  y su petición de procesar al expresidente argentino Mauricio Macri “para defender la democracia en América Latina”,  por considerarlo uno de los responsables del “golpe de Estado” en Bolivia, según publicó el diario Página Siete.

Para el diputado de Comunidad Ciudadana  Alejandro Reyes, las declaraciones de Morales muestran su personalidad  autoritaria. El legislador indica que debería retirarse y dejar de buscar una candidatura para no seguir confrontando el país. 

“Esa encuesta donde se ve que casi el 80% de su partido no quiere que vuelva a ser candidato es el sentimiento de la población. Desde el 2019,  la gente no quiere a Evo Morales, él debería aceptar la realidad y retirarse dignamente, porque de lo contrario lo único que va a hacer es profundizar la confrontación y la grieta dentro del país”, manifestó.

En el MAS,  el diputado Juanito Angulo defendió  las palabras de Morales  e indicó que la reconciliación se torna difícil no por el MAS, sino por “intereses políticos” de los sectores opositores. El legislador atribuyó a una supuesta injerencia en el partido oficialista los pedidos de renovación.

“Hemos tenido un pequeño análisis en la bancada nacional y hemos constatado estas injerencias que vienen de afuera al interior de nuestra organización política, pero estamos firmes los militantes y simpatizantes, más allá que vengan esos mensajes políticos con el objetivo de dividirnos, de confrontarnos (…).  El MAS tiene su líder como es Evo Morales y en esa lógica vamos a fortalecernos, para que el MAS vaya adelante”, expresó.

Para el  analista político   Pedro Portugal,  Morales busca “utilizar recursos”,  como la radicalización de su discurso, para   “remontar” la  pendiente que él mismo creó. 

“Creo que Evo Morales está tratando de utilizar recursos que puedan ayudarle para poder remontar una pendiente que él mismo ha creado. Todas esas poses de valiente, de pachamamista que tenía antes en la práctica las ha ido desmintiendo. Los elementos que hacían de Evo Morales indígena, con arrojo, con esa consigna de patria o muerte, lentamente se han ido erosionando y la única salida que tiene es radicalizarse”, manifestó  Portugal.

Por su parte,  la analista política Sonia  Montaño expresó: “Creo que la herida más fuerte reciente es la victoria de Eva Copa y que ella tuvo la fuerza de decirle ‘yo no me escapé’. Es una herida que no ha sanado. Creo que Evo Morales está desportillado y ahora demuestra ataques de furia”. 

Al respecto, el analista político Carlos Cordero indicó que Morales sigue “muy bien” las  recomendaciones del marketing político en el sentido de que en política es preferible que hablen mal de ti a que no hablen de ti. 

“Mientras él genere repercusiones, va a seguir en política más vivo que nunca. Las opiniones de Evo Morales expresan su talante autoritario, la idea de imponer el pensamiento único y, por supuesto, que hay una gran mayoría de los bolivianos que expresan su rechazo, pero en política este rechazo puede terminar agotándose”, manifestó Cordero. 

FUENTE: PÁGINA SIETE

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